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Radiohead | «Las ‘boys bands’ dan mucho dinero»
El grupo más influyente del rock contemporáneo, que ofrece mañana en Bilbao su único concierto en España, afirma que «nos divierte ser una referencia para otros».
JOSU OLARTE

Tom Yorke ha decidido no conceder entrevistas, dice que se siente psicoanalizado». La excusa aducida por la responsable de la multinacional Emi se antoja más que peregrina cuando el protagonista es un ser proclive como pocos a desnudar su alma en sus canciones y convertir en impulso creativo los demonios que le acompañan desde su amarga infancia. Aquel niño que nació con un ojo cerrado tuvo que soportar burlas, humillaciones y múltiples operaciones hasta recuperar la vista. Un músico que logró su primer y mayor éxito con Creep, un descarnado autorretrato que puso a Radiohead a las puertas del mainstream.

En todo caso, semejante disculpa parece acorde con el universo inquietante, tortuoso y enfermizo de un cantante y compositor que mediatiza la que pasa por ser la banda más citada como influencia del rock actual, un quinteto endiosado por la critica británica desde que, en un ejercicio sin paragón de chauvinismo, situara OK Computer (97) entre los tres mejores discos de la historia del pop.

El quinteto de Oxford tardó tres años de digerir el impacto de aquel álbum y respondió reaccionando contra las claves de su popularidad. Lo hizo el pasado año con Kid A, una obra tan densa como opuesta a lo que uno espera de una banda en el disparadero crítico y comercial. Aquel disco tupido, sombrío, vanguardista, sintético y desconcertante tiene ahora su réplica en Amnesiac, un nuevo giro de tuerca en su proceso de redefinición.

Concebido en las mismas sesiones que Kid A, la quinta entrega de Radiohead vuelve a apostar por el riesgo y la experimentación sonora, pero aporta algo de luz al fondo del túnel con temas como Knives out, lo más comercial grabado por el grupo desde The Bends (95), o el brillante sencillo ambiental Pyramid Song.

Un álbum estimulante que, a la espera de su publicación el 4 de junio, Radiohead estrenará mañana en la plaza de toros de Bilbao (a partir de las 21.00 horas), teloneado por el dj británico Christoph D Babalonl. La capital vizcaína acogerá el único concierto de la banda en España que, además, marca el inicio de una gira europea que pasará por Francia, Italia, Alemania y Holanda para, a mediados de junio, saltar a Estados Unidos.

De la gestación de Amnesiac hablamos en Milán con Colin Greenwood, bajista del quinteto que completan su hermano Johnnie (guitarra), Ed O’Brien (guitarra), Phil Selway (batería) y el atormentado Thom Yorke.

Amnesiac surge de las sesiones de Kid A, pero el sonido es bastante diferente.

Sí, pero no grabamos pensando en hacer dos discos. Ni siquiera creo que se trate de dos álbumes distintos. Simplemente, apartamos algunos temas. Lanzamos Kid A después de todo lo que había pasado con OK Computer. Luego, descubrimos que había algunas canciones más convencionales que podrían funcionar para otro disco totalmente diferente. Pensamos en hacer un álbum doble en abril del pasado año, pero nos pareció que sería el típico trabajo aburrido de rock progresivo. Nos gustan los discos que no pasan de los 45 minutos.

KID A era difícil, muy electrónico, sin canciones para el público de rock y arriesgado para la gente del techno ¿Cómo es Amnesiac?

Como un río, un disco que fluye y vive, muy bueno para escucharlo en el coche. Fue una especie de nuevo desafío para nosotros. Es un disco en el que hay que zambullirse porque hay mucha música que explorar en él. La diferencia es que, en Amnesiac, las canciones se pueden escuchar por separado y Kid A era como una sucesión de paisajes.

Tratáis de dejar atrás el pasado, pero canciones como Knives out recuerdan a los Radiohead más clásicos.

Lo hemos dejado atrás en el sentido de que nos sentimos más libres para hacer cualquier cosa diferente. No tiene motivación alguna sacar un disco entero en la misma línea que The Bends u OK Computer, porque eso ya lo hemos hecho. Nos gusta poner los instrumentos nuevos y la tecnología al mismo nivel que las guitarras. Vemos todo en un plano similar.

Pero habéis regrabado temas de Kid A, como Morning Bells.

Lo hicimos porque es un método de trabajo que nos pareció interesante. Hacer la misma cosa un montón de veces, como usar un sampler con una banda real. De hecho, solemos samplearnos mucho a nosotros mismos.

Se os considera uno de los grupos cruciales del rock contemporáneo, pero los últimos discos tienen mucho de los setenta: falta de sencillos claros, temas largos con distintos ambientes, visión conceptual…

Tiene más que ver con la ambición creativa que con la habilidad o el prog-rock, creo. No lo sé, cada generación tiene su propia música de los setenta. A mi me encanta el sonido setentero auténtico de la costa oeste americana. Pero Daft Punk, de alguna manera, hacen también su propia música de los setenta; disco y funk puestos al día. ¿Y por qué no? Tratamos de evolucionar a partir de la composición clásica.

Vuestra música se ha vuelto compleja y ha acabado desmarcada del pop al uso ¿Trabajáis como una banda clásica?

En parte sí. Tom escribe la letra y parte de la música, especialmente en Kid A, y nosotros aportamos otras partes. Tom puede tener una idea de una canción que él cree que nos representa y nosotros intentamos proporcionar ésto o lo otro. Hay influencias dispares: electrónica, música contemporánea y de vanguardia, rock… Vemos la música de los otros artistas como un punto de partida.

¿Ocultan vuestros últimos discos la intención de redefinir o demoler el sentido clásico del rock, a la manera de bandas como Mogwai o Sigur Rós?

Todavía somos una banda de rock. En realidad, sólo buscamos otros sonidos que nos exciten e inspiren. Da igual si es música vocal de los años treinta como los Ink Spots, discos de world music o cualquier otra cosa interesante. El problema es que el rock y el pop sufren un estúpido y permanente estado adolescente. Las compañías ganan mucho dinero con boys bands y todos esos artistas prefabricados. La música ha quedado reducida a apariencia, a un modo de vida.

Las guitarras, que eran una seña de identidad en Radiohead, tienen ahora en vuestros discos una presencia casi testimonial. ¿Por qué siguen siendo tan importantes en directo?

Porque las dominamos mejor y nos siguen pareciendo el medio más efectivo para hacer sonidos y expresarnos. Si fuéramos suficientemente buenos con los ordenadores y teclados los usaríamos en la misma medida, pero estamos aprendiendo.

Bilbao será la primera escala de vuestra gira. ¿Echáis de menos el directo?

Sí. Estamos deseando tocar en Bilbao porque el lugar, una plaza de toros, nos encanta. No hay vegetarianos en la banda, así que nos parece un sitio magnífico. Toda nuestra experiencia taurina se reduce a la lectura de relatos cortos de Ernest Hemingway.

Cuesta imaginar cómo suena Amnesiac en directo.

Espero que nuestro concierto sea bueno. Nos gusta que nuestras canciones cambien del estudio al directo. La mayoría de los temas nuevos se extienden en directo en jams terribles. El repertorio cambia también cada noche, así que no es tan aburrido. Tocamos cosas de los cuatro discos que nos gustan. Todos menos el primero.

Vuestro primer gran éxito, Creep, se ha convertido ya en un clásico. Hasta Pretenders lo introdujo en su unplugged.

Es muy excitante. Nos sirve de pasaporte para presentarnos en muchos sitios, pero también sucede algo similar a cuando tienes una foto vieja en el carné, que ya no te representa. Así que no queremos tocarla más en directo. Es divertido cuando alguien te versionea. Generalmente, las versiones no son muy buenas, pero la de Crissie Hynde nos gustó. Además, dijo cosas muy interesantes sobre la canción. Para ella reflejaba a una generación de una manera parecida a la que trataba de retratar cuando cantaba I’m special, de Brass in my pocket.

¿Cómo os sentís cuando sois citados como referencia crucial para bandas como Coldplay, Muse o Travis?

No escuchamos su música, porque si les comparan con nosotros ya me imagino como suenan. En realidad, no solemos escuchar tampoco a bandas de guitarras. Me apasiona el nuevo disco de Sparklehorse, es increíble… De todas formas, no creo que nos comparen con muchas bandas después de Kid A y Amnesiac. Les sería difícil vender haciendo discos como esos. Es muy excitante que te mencionen como influencia, que seamos algo trendie, porque al principio todo en nosotros era bastante anticool. Hasta las fotografías..